A me vienen a la mente tres cosas cuando se habla del terremoto del 85: Chico Che y la crisis, las señora Mendiola y las putas.
Chico Che
Chico che nos preguntó hasta el cansancio en donde nos agarró el temblor, todos hemos narrando en donde estábamos en ese momento un montón de veces. Yo estaba en clase de 7:00 am en un cuarto piso, de los alumnos no hubo mayor alarma, vamos era solo un temblor y eso no es raro en esta ciudad. Pero el profesor se puso muy nervioso, empezó a pedir calma…¿calma? Pero si todos estábamos tranquilísimos. Luego nos dijo que lo mejor era permanecer en nuestros lugares, pero el iba caminando despacio hacia la puerta. Se agarró del marco de la puerta y se puso a hacer respiraciones aparatosas para calmarse….salió corriendo directo a las escaleras.
Nosotros nos quedamos en el salón, ya regresaría el profe cuando se tranquilizara (pero no volvió ese día, ni nunca) y sino, pues empezaría la siguiente clase. Afuera hacía mucho frió y no nos permitían andar por los pasillos. Pero tampoco llegó el profesor de la siguiente clase.
Un rato después alguien de intendencia fue a reportar que había un salón con alumnos, el director fue a preguntarnos por que seguíamos ahí….qué le contestábamos? Quién lo entendía? Si salíamos porque salíamos y ahora por que permanecíamos en el salón. Cuando se dio cuenta de que nosotros no sabíamos nada nos explico que debíamos volver a casa, que no habría clases hasta nuevo aviso y que por favor fuéramos directamente a casa.
La señora Mendiola
En la asociación de vecinos a la que pertenecían mis padres se organizó un comité de ayuda, en la primera junta se nombraron representantes para: cuadrillas que ayudaran a remover escombros, pedir donaciones de casa en casa, preparar alimentos para los que iban a ayudar, organizar y clasificar todo lo que se recibía.
Ya casi al final de la junta la señora Mendiola pidió pasar al estrado, era una mujer que estaba maquilladísima sin importar la circunstancia, de esas que a todas llaman “nena” “chula” “querida”, bastante histriónica. Tenía una preocupación y proponía crear una nueva cuadrilla.:
- Todo esta bien, ya hay ayuda para todo, pero no se han dado cuenta que hay turnos las 24 horas para remover escombros? Pero para todo lo demás es solo durante el día. Cómo creen que van a aguantar toda la noche los que están trabajando ahí? Yo propongo una cuadrilla para ir a ofrecerles café y cigarros durante la noche (ella fumaba como loca). Quién viene conmigo?............
Su moción no fue tan bienvenida, de hecho hubo quienes se burlaron de rubro “cigarros”, con sorna le gritaron que no olvidara las galletitas o que con un café no iba a dar gran ayuda….
- Mis hijos y yo iremos de cualquier manera, si alguien más quiere unirse es bienvenido.
Yo levanté la mano ...junto con otros 6 pubertos, más los dos Mendiola ya éramos 9. Diez con nuestra lideresa….al instante nos apodaron “los heroicos”
Salimos a las 9:00 pm en una pick up que la señora Mendiola consiguió para llevar los garrafones, cafeteras, y a nosotros. El primer día llegamos a buscar algún lugar donde hubiera luz y nos dejaran conectar la cafetera, luego llenamos los termos que metíamos en mochilas y en grupos de tres salíamos con rutas pre establecidas a recorrer las calles y ofrecer el café a la gente que estaba trabajando.
Avanzábamos jugando con las linternas, (pubertos al fin) pero nadie aceptaba el café, después de 15 minutos debíamos volver para estar de nuevo con la señora Mendiola cada media hora. Cuando íbamos de regreso algunos nos preguntaron si de verdad llevábamos café, y entonces si aceptaron, pero además le avisaron a todos los demás que había café y hubo que dar varias vueltas para darles a todos.
Una vez peinada la zona de Condesa nos íbamos a la Roma y se hacía la misma dinámica. Conforme avanzaban los días ya solo bastaba que vieran las linternas dando vueltas haciendo figuras para que hicieran una pausa y fueran a tomar un café, y luego también chocolate por que muchos lo que querían era chocolate. Si nos tardábamos en llegar todos se preocupaban.
Hicimos amigos, ya conocíamos de nombre a los que vigilaban, los que estaban ahí como voluntarios, los dueños de los departamentos destruidos y sus conocidos que les ayudaban, todos… todos iban por café, y a platicar unos instantes en lo que les servíamos y esperábamos a que se lo tomaran para recuperar el vaso que lavaríamos durante la mañana del día siguiente.
Nuestra labor se hizo cada vez más pesada, por que nadie más llego a darles nada a quienes trabajaban en la noche…. Bueno, si hubo quienes llegaron a dar inclusive de comer, pero los únicos que íbamos a donde estaban los escombros fuimos nosotros .... quienes tenían a alguien que amaban debajo de los escombros no se movían de ahí, algunos guardaban una torta que les daban durante el día y esperaban el café de la noche para comérsela.
A las 4:00 pm empezábamos a conseguir el café, garrafones de agua, azúcar, chocolate, leche en polvo, vasos desechables , a las 9:00 ya estábamos arriba de la pick up, volvíamos de madrugada cuando se nos terminaba el agua o el café.
La señora Mendiola siempre permanecía en el lugar donde se preparaba el café, por que terminó haciendo café todo el tiempo, mientras fumaba y tomaba café (sin galletitas) contándonos el tiempo para poder controlarnos y cuidarnos, y nos podía ir muy mal sino volvíamos exactamente cada 30 minutos, pero siempre volvíamos antes por que se nos terminaba. Nos conseguía barras de chocolate que nos daba a lo largo de la noche, y escuchaba todas las historias que nos habían contado o lo que veíamos, suspiraba , me acariciaba el pelo y decía “ay chula”
Conforme avanzaban los días, las mochilas nos pesaban más, la gente estaba más triste, y el olor era peor a pesar de los cubre bocas mojados con alcohol. Dejamos de ir cuando ya había un cerco sanitario, al día siguiente entraban las máquinas a remover escombros, y las esperanzas de aquellos a los que habíamos llevado café durante más o menos una semana.
Las putas.
La señora Mendiola era muy organizada pero no conocía la ciudad, y aunque se hizo de una guía roji donde marco las rutas que seguiríamos en la Condesa y Roma no investigo la mejor ruta para ir y venir.
La primera noche tuvimos un éxito que nadie se hubiera imaginado y regresamos a conseguir más agua para continuar. Habrá sido media noche y volvimos por insurgentes, el puberto al volante (Gabriel Mendiola de más o menos 18) consideró que Insurgentes era la mejor ruta.
Las putas de Insurgentes y Barranca del Muerto estaban trabajando normalmente, desde lejos las vimos y la señora Mendiola se enojó, volteo desde la cabina de la pick up para decirnos a los que íbamos en la caja que viéramos como había gente inconsciente…..ninguno pudo ver la inconciencia de esas mujeres, lo que veíamos era a unas putas, la mayoría de nosotros no había visto a una, o al menos no una así… en los 80 las putas de insurgentes en la noche eran mucho más escandalosas y descaradas de las que hay ahora, no he vuelto a ver algo así.
Gabriel, se empezó a orillar hacia la esquina y ante los gritos de su mamá para que no se acercara optó….por acercarse todavía más, y con lentitud.
La señor Mendiola estaba fuera de si y regañaba a su hijo que solo se reía. Pero poco le duro la risa, por que estando lo más cerca posible, así como si fuéramos clientes…se le “apago” la camioneta.
Las putas entonces se acercaron a la caja de la pick up donde íbamos nosotros y las cinco al mismo tiempo abrieron las blusas para sacudir las tetas, luego levantaron las faldas, unas levantaban la pierna de frente y otras enseñaban el trasero. Además de las gesticulaciones, movimientos de lengua…en fin…
El primer grito fue de la señora Mendiola:
- Viejas descaradas, Inconscientes!!!
Ese grito fue el detonador, para provocar a las putas y los gritos de todos: de mis acalorados compañeros, las putas, el proxeneta, y las carcajadas nerviosísimas de las tres mujeres de 15 años del heroico equipo de la señora Mendiola.
Quién dijo qué? No recuerdo las palabras con exactitud, pero fue más o menos así:
-Señora Mendiola: Viejas descaradas!!! Tengan más respetos… Qué no ven que son jovencitos!!! ….Me los encargaron sus papas!!!...Son niñas por Dios!!!....Y usted? Viejo abusador, lárguese y deje a estas pobres mujeres en paz….
- Proxeneta: Para que los trae a pasear aquí? Ya lléveselos a la meme …Vieja mal cogida!!! Ya lárguese a su casa para que se la coja su marido!!!!....Pus ni que estuvieran tan chiquitos, esas ya están en edad de merecer….Estas viejas están aquí por que les gusta, o que a usted no?
- Pubertos( estos se tardaron unos segundos más en empezar pero una vez que empezaron): Mmmmmami!!...Suculenta!!!... Yo te doy!!!....Ay si yo quiero que me enseñes!!! Provócame terremotos!!!
- Putas: ………….hum no, mejor no pondré lo que dijeron. En ese momento muchas cosas no las entendí (con el tiempo las fui entendiendo). Pero digamos que se proponían darnos clases, a ellos y a nosotras. Y gesticulaban, oh si, y hacían demostraciones entre ellas.
- Nosotras: Solo carcajeábamos, pero a pesar de las risas escuchamos T O D O.
El mayor de los Mendiola (que no pasaba de los 21) ya empezaba a ponerse de pie para ir contra el proxeneta cuando Gabriel logró encender la camioneta y arrancar. Todos íbamos divertidísimos menos los Mendiola.
La señora Mendiola nos sermoneó a todos al llegar por el agua y nos prohibió hablar de eso entre nosotros mientras durara nuestra labor. No habría sido necesario que nos lo dijera, tuvimos suficiente de que hablar el resto de la semana, y las putas dejaron de importarnos desde el día siguiente del incidente.
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