
1) En mis mejores sueños.
Inicia en un pretil. Estoy caminando sobre el dirigiéndome a una esquina del edificio y la manzana. Me detengo un momento a ver la vista, se trata de una ciudad con edificios bajos y en el que estoy debe ser uno de los más altos. Bajo la mirada y la altura me da vértigo, apreciar la fachada desde esa perspectiva en que se ve apenas una línea hace atrayente el vacío, oscilo un poco pero rápidamente levanto la mirada hacia una línea horizontal intentando enfocarme hacia algún destino. Empiezo a adoptar la posición.
Mis pies en la orilla, con los dedos saliendo del pretil y flexionados, las rodillas dobladas y el torso hacía las rodillas con los brazos hacia adelante, las palmas de las manos juntas y la cabeza viendo al frente. Entonces extiendo las rodillas de un tirón y empujo con los dedos de los pies, aviento los brazos hacia arriba y me lanzo al vacío.
Primero subo mucho, luego flexiono y estiro las piernas, muevo los brazos del frente a los lados. Si, volar es casi como nadar.
El placer es indescriptible y solo siento mi cuerpo, no veo ni escucho nada y si veo algo es sumamente borroso.
Por momentos incluso dejo de moverme y sigo avanzando lentamente, sin embargo ocasionalmente aun dentro del sueño por alguna razón recuerdo que no debería volar o no es lógico, entonces abro los ojos, veo hacía abajo y empiezo a caer.
La caída libre me da mucho miedo. Primero veo las parcelas, divisiones de los terrenos y las azoteas muy pequeñas, pero crecen rápidamente conforme aumenta la velocidad de mi caída y se que entre más acelere la fuerza del golpe al caer será peor: moriré.
La vez que más recuerdo iba a caer en el cemento de algo parecido al patio de una escuela, contra eso el golpe iba a ser muy muy doloroso, sin embargo por alguna razón que no conozco me detuve a unos metros y volví a caer pero desde muy bajo. Eso no estaba bien… desperté. Lo que he recordado de esa ocasión es que desperté cuando me golpee contra el colchón y lo molesto que resulto haber tenido una almohada gruesa.
Pero no siempre caigo, a veces sigo volando hasta que decido volver o despertar, de hecho en ocasiones ha sido tan placentero que la siguiente noche me acuesto con el firme propósito de continuar el sueño, y ocasionalmente lo logro.
Hace mucho tiempo que no vuelo en mis sueños y quiero volver a hacerlo.
Buenas noches, dulces sueños.
2) Valle de bravo.
Y lo haré, volaré una vez más. La primera fue en un ultraligero, fue mi auto regalo de cumpleaños y la experiencia fue encantadora de no ser por el sonido del motor.
Volé al ras del agua, atravesé nubes y volé por encima de ellas, ver hacia abajo no me causó ningún vértigo y el arcoiris circular que se forma alrededor de la sombra del ultraligero en la nube fue una sorpresa.
El conductor volteaba con frecuencia para preguntarme si estaba bien, y claro que lo estaba.
El día era bueno y nuestro piloto nos pidió que lo acompañaramos a lo alto de una montaña para que se lanzara en ala delta y nosotros nos bajaramos su camioneta. Por poco y me lanzo en ala delta... para eso hay que subir a lo alto donde haya una pendiente pronunciada (una montaña) para correr y lanzarse al vacio, exactamente lo que yo quiero. Claro lo de miedo en esa ocasión fue la bajada en una camioneta que no era nuestra, las pendientes y la terraceria mojada espantosas, además de un conductor que aunque se negó a volar argumentando que quería vivir, en ese descenso demostró cuantas ganas tenía de llevar su vida al límite.
Sin embargo también me esta tentando el globo, asi que habrá que decidir entre globo y ala delta, todavía tengo tiempo....
3) España.
Recorrer los viñedos de España suena encantador, pero lo verdaderamente increible es ver la Rioja desde arriba.
Ver como se infla el globo es ya una experiencia, treparse en la canasta es divertido, ir con una niña es un bonus. El amanecer en el aire es algo que ninguna imagen puede describir…y el silencio…el globo vuela en silencio, sin embargo es necesario levantar la voz para comunicarse por el viento.
El frió era intenso, además de la humedad al cruzar una nube. Jugar a encontrar nuestra sombra era divertido, además de rastrear al auto que nos perseguía desde tierra.
La visión desde lo alto de un globo no tiene igual……tampoco lo tuvo el aterrizaje…hubo mal tiempo, ni modo.
La recomendación era tener a Nat abrazada a mi, como un chango y su cría, nos ubicaron del lado contrario a donde caeríamos…menos mal…la canasta rebotó y rebotó rebotó, cada vez más bajo pero junto con el grito de pánico de los adultos yo tenía abrazada a mi pecho una niña que reía a carcajadas.
Todos llegamos a tierra sanos y salvos, excepoto por araños y raspones, pero para que negarlos..divertidos.
Ahora habría que intentarlo en un contexto diferente.
4) Costa Rica.
Estamos ahora si a unas horas de volar en globo sobre la selva y un volcán, y tengo un hoyo en el estomago…..
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