martes, 15 de febrero de 2011

Sex Shop sound track

Entré fingiendo toda la naturalidad del mundo y recorrí la tienda, un dependiente me siguió con la mirada y luego me abordó para preguntar si buscaba algún producto en especial o deseaba alguna información. Me dieron ganas de preguntarle muchas cosas sobre un montón de productos que vi, pero me limité a preguntar sobre las muñecas inflables que sería lo más vistoso de la escenografía y a sondear la posibilidad de que me rentaran una buena parte de sus productos en caso de armar una tienda completa para la filmación.

Yo sé que nunca te lo dije así, a veces canto sólo para mí,
sólo quisiera que me oigas ahora que sigo mi instinto.
El instinto animal no fallara, quisiera hablarte pero sin hablar.

Yo sé que puedo hacer que tú me comprendas si sigues mi juego.


Para la posible renta era necesario esperar a que se desocupara el dueño, mientras tanto me sacaron todas las muñecas inflables disponibles.

Yo quiero ser tu profe mejor dicho, profesor.
El que te enseñe del amor, lo que sabés y disimulas.
Quisiera que me mientas cuando pregunte tu edad,
quiero volverme tan vulgar.
Voy a engañarte tonta sólo para tocarte un poco.


La variedad era amplia, las había morenas, rubias, de pie, en cuatro patas, vamos… hasta una verde tenían, y todas las sacaron de su empaque para que pudiera apreciar su volumen. Obviamente no era necesario que lo hicieran pero ya tenía a los 3 dependientes muy emocionados mostrándome las muñecas y sus cualidades, honestamente no supe como detenerlos, en parte por que eso me daba tiempo para fisgonear por la tienda y soltar una que otra pregunta.

Ya ves así nunca sabrás de mi, mi fantasía me describe así.
Esta es la parte que no ha visto nadie que tu ahora conoces.
Es que te veo y es mi reacción el pretender tener todo el control.
Aprovecharme de ti me estimula apuntarte mis trucos.
Percibo en que momento te comienzas a mojar
y entonces no puedo para hasta sentir que te hago mía.


También tuve una extraña sensación, me sentía analizada por los dependientes, como si esperaran un descuido mío para aprovechar y para dejar de lado esa actitud aséptica e impersonal ante el entorno. Me fui a ver los aceites de masaje que era lo más lejano solo para poder sonreír morbosamente a gusto, enfrente de los dependientes que me explicaban los usos de las muñecas como si hablaran de un IPOD u otro gadget me resultaba penoso, era como echar por tierra sus esfuerzos por lograr una actitud natural, o quizá para ellos profesional. El ambiente en general era de contención.

En el papel de ingenua tú te luces de verdad y yo comienzo
a sospechar que eres mi alumna preferida
y que caíste en mi trampa.
Quiero ser tu profesor
Quiero ser tu profesor
Yo quiero ser tu negro del camión
Yo quiero ser un cerdo picarón.


El dueño se tardaba lo suficiente como para que me empezara a sentir cada vez más incómoda, terminamos de analizar las monas y me di una vuelta más. Tenía ganas de indagar sobre un montón de aparatos pero me detuve frente a la lencería de fantasía con temas de colegiala, enfermera, dominatriz, etc. y luego en la vitrina de los artículos de ornato, es decir, esos que no son para usarse, como los penes de todos tamaños y colores en cristal cortado.

Yo quiero hacerte las cosas mas sucias de modo elegante.
Yo quiero que te toques para mi,
quiero tocarme y acabar en ti.
Ay, si supieras como me emociona el solo pensarlo.
Quisiera que me mientas cuando pregunte tu edad.
Quiero volverme tan vulgar,
voy a engañarte tonta sólo para tocarte un poco

Esa fue la primera de las 5 tienda que recorrí en un día, vi muchos objetos y aparatos. Algún día volveré para preguntar las cosas que realmente quiero saber.

Quiero ser tu profesor.
Quiero ser tu profesor.


Y si, es verdad que al subir a mi auto la canción que apareció fue “El profe” de Miranda nada más apropiado para ese día….

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