
El nick tenía un par de letras k, con eso dí por hecho que sería muy fácil ganar. A la tercera tirada me di cuenta que debía poner más atención en ese juego, me iba ganando por 4 puntos. Al siguiente tirada le gané por 5, y así seguimos hasta que los dos nos quedamos sin fichas y yo gané por 2 puntos.
Apareció el globo del chat:
-Pero que buen juego hemos tenido!
- Oh si que lo ha sido.
- Juguemos de nuevo!
- Ok
- Cómo te llamas?
- Ya te envié el nuevo juego, pero continuemos mañana, me estoy quedando dormida.
Evite entrar en cuestiones personales y no le dije mi nombre, yo lo que quería era jugar y nada más allá de eso, y así lo entendió por que no ha vuelto a preguntar nada.
La siguiente noche volvimos a jugar, en esa ocasión me ganó, al terminar iniciamos un nuevo juego que se desarrollo al largo del día siguiente. Así hemos seguido desde hace casi dos meses, y hasta ahora seguimos empatados.
En un inicio di por hecho que se trataba de una mujer, no se por que, el nick era ambiguo. Pero en una de las poquísimas veces que ha vuelto a abrir el chat fue para decir:
- Hoy no jugaré estoy muy cansado, mañana continuamos, va?
Es un hombre!!!......un hombre del que sigo sin querer saber nada, por que se ha convertido en algo así como un “comodín”, como la ficha que se puede convertir en aquella letra que más necesitas en ese momento.
He pensado que es un estudiante, anciano, ejecutivo, hombre de familia, etc etc. En los momentos de ocio entre tirada y tirada le construyo una vida dependiendo de como he decidido imaginarlo ese día. A veces vive muy cerca, otras muy lejos. También va cambiando de aspecto, a veces juego con un hombre guapísimo y otras con uno horrendo.
Lo único que se con certeza es que tiene iphone o ipad, que el gusta jugar apalabrados conmigo y que tiene un amplio vocabulario y buena ortografía, de otro modo no podría responder con la velocidad que a veces lo hace sobre una palabra que recién he tirado yo.
También se que tiene un horario tan dispar como el mío, yo he hecho tiradas en todas las horas del día y él también, es eso o que le cuesta trabajo dormir y se pone a jugar para no pensar en nada más, como también me a pasado a mi.
Seguiremos jugando hasta que a uno de los dos se nos termine la emoción por el juego, o llegue una ocupación que no nos permita estar pensando en palabras domingueras, por que como todo en la vida se trata de sincronicidad, y esa se puede perder de un momento a otro. Por ahora disfruto mucho de su “compañía”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario