sábado, 15 de octubre de 2011

El espíritu de la vacación.

Uno puede pasar por las mismas calles una y otra vez sin percibir como va cambiando el entorno. El lugar donde se vive se recorre en automático la mayor parte de tiempo, cuando aparece algo que rompe la rutina nos fijamos en eso en particular y continuamos, siempre tenemos cosas que hacer.
Cuando se conoce un lugar nuevo se abren los sentidos, se percibe su olor particular, los colores que predominan, los sonidos. Cada esquina es nueva y se aprecia completa, eso es un placer.
Luis fue la primera persona que supe intentaba evocar esa sensación de descubrimiento dentro de nuestra ciudad. Se iba en metro al centro a recorrerlo con su cámara, pedía a la gente de la zona que le recomendaran un restaurante y al caer la noche se buscaba un hotel para dormir, al día siguiente continuaba su recorrido y al terminar el domingo regresaba a su casa en metro.
Yo he ido a turistear al centro, a San Angel, al centro de Tlalpan, Xochimilco. Me la he pasado muy bien, pero siempre con la consciencia de que estoy en mi propia ciudad y dejando ir un montón de detalles, quizá por que seguro regreso algún otro día. No se logra captar el espíritu de la vacación.
Sin embargo a veces, sin uno proponérselo se logra el espíritu de la vacación. Quizá por que no se tiene grandes ocupaciones de momento, o por que hubo un detonador que nos hizo poner un poco más de atención, de pronto se percibe el sonido particular del metrobus de esta ciudad, el olor a combustible y tierra, el murmullo de la gente, la intensidad del viento, el reflejo de la luz….todo al mismo tiempo. Se ve como si fuera la primera vez y como si uno fuera ajeno a ese lugar…una especie de desdoblamiento. Entonces se puede avanzar con esa sensación y gozar de cada detalle haciendo lo posible por que el espíritu de la vacación no se vaya.

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