Si hay un problema que se manifiesta en casi cualquier tipo de relación es la falta de comunicación, es muy difícil decir lo que se siente y quiere, existe una manía generalizada por cuidar los sentimientos de los demás y el qué dirán.
Un problema de comunicación de lo más difícil es pedir, decir que es exactamente lo que se quiere. Y es que implica varios pasos a seguir:
- Primero se debe saber lo que se quiere y eso es un problema personal.
- Luego sentirse en confianza como para pedir, para eso se necesita superar muchas barreras que pueden ir desde los problemas de género, socioculturales, de rango, etc.
- Después plantear lo que se quiere de manera sensata, por que….una vez más vuelvo a tema, en el caso de las relaciones de pareja a veces sale el monstruito que llevamos dentro y esos piden mucho....hay que saber pedir.
- Una vez que se piden las cosas con la propiedad que amerite el caso, hay que saber responder para iniciar un diálogo, si se manifiesta demasiada euforia o apatía se puede espantar al prospecto (es peor la apatía), si se encuentra el punto exacto de entusiasmo entonces estamos en buen camino.
Es muy muy importante asegurarse de que la contraparte entendió la petición, de otro modo en caso de que las cosas se vayan al traste una de las partes puede argumentar ser ignorante de los deseos del otro, y eso puede ser un desastre.
Si las cosas se atoran en alguno de los puntos, entonces un recurso desesperado sería intentar romper cualquier barrera diciendo: Pídeme lo que quieras. Y esperar cualquier cosa con aplomo.
Todo esto por supuesto es pura teoría, la práctica siempre estará llena de sorpresas... pero estaría bueno decirlo.
Este texto debería de darse cada semana en las escuelas de comunicación, relaciones internacionales, relaciones púbicas, mercadotecnia, etc etc.
ResponderEliminarEs básico... nos da terror, para empezar, pedir lo que necesitamos y no estamos acostumbrados a hablarlo claramente... a dialogarlo.
Tampoco sabemos escuchar, al momento en que nos están diciendo las cosas ya estamos dándoles "soluciones" o respuestas en nuesta cabeza: nos perdemos entonces el discurso importante (y real) por el imaginario o falso... (que está en nuestras cabezas).
Uffff... importantísimo, mi Luxxxxxx...
Besos.